El Rolex Submariner es un más que un simple diver de submarinista, es un reloj que ha marcado un antes y un después en la historia de la relojería. Recibe de un modo poco afortunado el título de "el reloj más falsificado del mundo", por lo que cada año se venden miles y miles de copias suyas en todo el mundo. 
Además, su bisel, su esfera y sus agujas han sido imitados por innumerables marcas de reconocido prestigio, que basan algunos de sus modelos en el Submariner.
¿Pero qué le hace un reloj tan deseado? Su diseño, fabricado íntegramente en acero (salvo el bisel cerámico), viene perfectamente integrado con un vistoso armis oyster fliplock con extensión de eslabones de acero. Dicha combinación lo convierte en uno de los relojes más polivalentes que existen, dado que puede combinar igual de bien  tanto con un traje de alto ejecutivo, como con uno de neopreno para practicar submarinismo.
Y es que además de la estética, Rolex nos ofrece una calidad sin igual. Está diseñado para aguantar una presión equivalente a sumergirlo en el mar 300 metros, y su maquinaria le otorga una reserva de marcha de 48 a 72 horas.
Como es típico en la marca, supera todos los exámenes a los que ha sido sometido, destacando el COSC.
Su precio se encuentra alrededor de los 4.400 euros.